Lloa – Mindo, una caminata que nos sensibiliza con la vida

La travesía se puede hacer en un día o con acampada incluida. A tu ritmo, esa es la manera de vivir la aventura.

Chocó Andino
Una oportunidad para guardar recuerdos | Foto A. C.

El viernes me levanté con ganas de una nueva aventura. Llamé a los panas de toda la vida, de esos que están en las buenas, las malas y las peores… Ideas iban y venían… y antes de que llegue el mediodía, ya armamos una caminata de locos.

Pancho, el más aventurero de todos, enfatizó en recorrer la Lloa – Mindo. Bacán, le respondí. Luego me detuve a pensar si lograría hacer una caminata de ocho horas consecutivas: 25 kilómetros de recorrido no son pocos.

Entre risas, dijimos ya que churos, vamo’ai. Le llamamos al Armando y coordinamos con Pedro, él no pudo hacerlo porque anda en clases, es que le cogió por estudiar una carrera y está a pocas semanas de terminarla; Eugenia tampoco, pues anda al corre corre más de lo acostumbrado.

En fin. Tomada la decisión, vamos por el siguiente paso. Asignamos responsabilidades, marcamos la ruta, determinamos lo necesario a llevar y coordinamos transporte. Se sumaron más amigos y listo. Al día siguiente volveríamos a disfrutar del Choco Andino, una biosfera amenazado por la deforestación, los pastizales y la desinformación.

El sábado bien temprano, tomamos un desayuno reforzado en la Casa Viva de Serbal Sport&Buisiness fue la antesala de un viaje en la chiva -facilitada por Jaime Viracucha- hasta el río Cristal, donde inició la caminata. Entre lodo, equilibrándonos en puentes improvisados, dejándonos envolver de verde, caminando por senderos llenos de esperanza, avanzamos a paso firme.

A lo largo del camino hicimos tres paradas. Una de ellas para comer, otra para meternos al pie de una  pequeña cascada y la tercera para tomar un refrescante baño de río que nos devolvió el ímpetu para avanzar los kilómetros finales.

Antes de las 17:00 ya estábamos en el sector de La Florida, unos cuatro kilómetros antes del centro de Mindo.

Lindo paseo que nos permitió disfrutar de la biosfera del Chocó Andino, una zona tan hermosa así como amenazada por una sociedad atrapada en un consumismo salvaje a la que no le importa acabar con los recursos naturales… En fin, esta caminata nos sirvió para ratificar nuestro compromiso por defender estos espacios naturales que nos brindan tanto, estos espacios sin voz que claman por vivir.

Chocó Andino
Una cascada en medio del Chocó Andino | Foto A. C.

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